Yo testigo yo ilusorio

EL YO TESTIGO Y EL YO ILUSORIO

En el mismo árbol hay dos pájaros, uno en la copa, el

otro en una rama inferior. El de la copa está en

calma, silencioso, majestuoso, inmerso en su propia

gloria. El de la rama inferior, que picotea frutos

dulces y amargos por turnos, y salta de rama en rama,

es feliz y desdichado en turnos. Al cabo de algún

tiempo, el pájaro de las ramas come un fruto

excepcionalmente amargo y esto lo disgusta. Entonces

levanta la mirada y ve al otro pájaro, muy hermoso con

su plumaje dorado, que no come ni frutos dulces ni

amargos, que no es feliz ni desdichado, sino que está

muy tranquilo, centrado en su Yo, sin ver nada mas que

su Yo. El pájaro inferior envidia esta condición, pero

de pronto olvida y vuelve a picotear los frutos. No

tarda mucho en comer otro fruto excepcionalmente

amargo, que le hace sentirse muy desgraciado, y otra

vez eleva la mirada y trata de acercarse al pájaro de

la copa del árbol. Vuelve a olvidarse de ello, pero

pasado el tiempo levanta de nuevo la mirada. Eso

sucede una y otra vez, hasta que llega muy cerca del

bello pájaro y ve la luz reflejada del plumaje

jugueteando con su propio cuerpo; entonces siente un

cambio y parece fundirse. Se aproxima más, y todo lo

que le rodea se funde y al fin entiende este

maravilloso cambio. El pájaro inferior era sólo una

sombra, al parecer insustancial, un reflejo del pájaro

superior. El era, esencia, el pájaro superior. El

picoteo de frutos dulces y amargos, y ese pájaro

inferior, que era feliz y desdichado por turnos, era

una quimera vana, un sueño. Todo el tiempo el pájaro

real estuvo arriba, tranquilo y silencioso, glorioso y

majestuoso, más allá del dolor, más allá del pesar.

fuente: cuentos espirituales

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