Para librarnos de la enfermedad del samsára o ilusión del mundo objetivo, no hay otro remedio que el autoconocimiento, la única solución de la errónea percepción de una serpiente en un rollo de cuerda. Cuando se produce el autoconocimiento, la mente abandona los deseos de placer sensible que favorecen y prolongan la ignorancia y no siente necesidad alguna de satisfacerlos. ¿Qué dificultad encuentras para comprender esto?.
Mientras la mente mantiene ideas de diversos objetos, permanece agitada y en movimiento; cuando abandona esas ideas objetivas, se detiene el movimiento de la mente que llamamos pensamiento. Mientras hay pensamiento, el mundo parece existir; cuando no hay pensamiento, cesa también la existencia del mundo. El movimiento del pensamiento es lo que llamamos jíva, causa y acción al mismo tiempo, semilla de la ilusoria existencia del mundo a la que sigue inevitablemente la creación del cuerpo.
Este movimiento del pensamiento se produce por distintas causas; algunos se liberan de él en una sola vida, a otros les cuesta cien vidas liberarse.
Mientras hay movimiento del pensamiento, no puede ser vista la verdad, y se producen los sentimientos de individualidad y posesión (Yo existo. Esto es mío, etc.)