No te tomes con seriedad lo que tu mente piensa. Tu mente, y su contenido (los pensamientos) son mayoritariamente espontáneos. Son reacciones bioquímicas que generan desde el caos, pensamientos y emociones. Aprende a distanciarte de ese caos mental. Toma distancia entre tu, y tu mente. Tu no eres tu mente, ni los pensamientos de tu mente.
No te sientas mal cuando en tu mente surgen pensamientos de ira, envidia, tristeza, o culpa. No son tuyos, son de tu mente. Aprende a observarlos con distancia. Son reminiscencias de pensamientos involuntarios del pasado, que generan patrones cuando son fortalecidos. Esos pensamientos y emociones generan sustancias en tu cerebro, a las que de alguna forma se vuelve adicto, y hay que deconstruir esa adicción y esos patrones.
Entre más aprendas a observarlos y a tomar distancia, menos comunes se harán. Poco a poco esos patrones se irán disolviendo, y esas emociones y pensamientos llegarán cada vez con menos frecuencia.
Tu no eres tu mente.
No eres lo que piensas.
Existes, y luego piensas.
Eres, y luego piensas.