El ajuste final del estilo de vida del que hablaremos es como te presentas.
Esta puede ser una de las secciones más críticas de mi método, así que lee con mucho cuidado.
Sólo el 13% de la comunicación proviene de las palabras que pronunciamos. El resto es el lenguaje corporal y el tono de voz.
Piensa en eso por un segundo.
Eso es casi el 90% de toda la comunicación.
La comunicación no verbal es importantísima.
No tengo que decirte lo crítico que es esto.
Vamos a empezar con el lenguaje corporal, ya que es más fácil de corregir.
Para analizar tu postura en esta sección necesitarás la ayuda de un espejo, preferiblemente de cuerpo completo.
1. Comienza con mirar el espejo y gira unos 90 grados hacia la derecha o hacia la izquierda.
Deberías tener una perfecta «vista lateral» de ti mismo en esa posición.
Ahora mira la «línea» que se extiende desde tu cuello hasta el final de tu hombro. Si estás usando una camisa, mira la costura que se extiende desde el cuello hasta la manga. Esta costura o línea en casi TODOS estará inclinada hacia adelante.
Mueve los hombros hacia atrás hasta que la línea o costura sea recta, que vaya directamente desde el cuello hasta el hombro.
Esta es la posición óptima para tus hombros.
Recuerda esta posición y ten presente que debes mantener los hombros allí tan a menudo como te sea posible.
2. Luego, mirando hacia el espejo, con los hombros hacia atrás, levanta la barbilla hasta que esté en un ángulo de 90 grados con tu cuello.
Tus ojos deberían estar mirando fijos delante, directamente hacia sí mismos en el espejo, o apuntando directamente al horizonte si estuvieras caminando.
Haz la parte de atrás de tu cuello tan recta como te sea posible con la espalda.
Observa que cuando levantas la cabeza de esa manera, con los hombros hacia atrás, tu estómago naturalmente entra, y tu espalda naturalmente se endereza. ¡Esto es lo que buscamos!
3. A continuación, presta atención a tus pies. Deben estar separados por una distancia similar a la de tus hombros.
Toma nota de la forma en que tus pies están apuntando. Deben estar dirigidos hacia adelante o ligeramente hacia afuera. Si están apuntando hacia adentro o demasiado hacia afuera, esto causará problemas de postura y te hará caminar raro.
Gíralos hacia adelante, o en un ligero ángulo hacia afuera y mantenlos allí. Si continúas apuntando hacia dentro o hacia afuera (especialmente cuando te sientas), significa que los músculos de la pantorrilla están demasiado tiesos, y necesitas estirarlos.
Recuerda, el ejercicio mejora tu postura por default.
4. Ahora es el momento de caminar. Mantén la posición en la que estás, hombros hacia atrás, cabeza hacia arriba, espalda recta, el estómago, los pies rectos, y luego lentamente da un paso hacia delante.
Mientras caminas, trata de balancear los hombros. No demasiado lejos, pero tampoco des pasos tan cortos. Procura mirar hacia adelante, ligeramente un poco más alto que lo haces normalmente. Eso te da más confianza al caminar, no mires hacia el suelo.
5. Finalmente, balancea ligeramente los brazos. Si no los mueves, te verás cómo C3PO. No los pongas en tu bolsillo a menos que haga mucho frío.
Encuentra el punto justo, si los mueves demasiado vas a parecer Jar Jar Bins y no queremos eso. Solo dales un ligero balanceo.
Practica esto unas cuantas veces hasta que puedas hacerlo sin pensar. Toma nota de cómo se siente y luego oblígate a volver a esa posición tanto como te sea posible.
Puedes ir paso a paso si es necesario. Mientras caminas por la calle y te acuerdas: hombros hacia atrás, barbilla hacia arriba, ojos rectos, pies rectos, hombros acompañan el movimiento, swing de brazos.
Recuerda: MIRA SIEMPRE DERECHO ADELANTE.
No mires nunca hacia abajo a menos que estés a punto de tropezar. Mira a los demás a los ojos mientras caminas, en particular a las mujeres que te parezcan atractivas.
Vas a notar que muchas hacen contacto visual contigo. Sentirás el impulso de correr la mirada. ¡NO LO HAGAS! Siempre espera que los demás rompan el contacto visual contigo antes de hacerlo tú.
Hazlo hasta que se convierta en hábito.
Estas cosas no cambiarán a menos que conscientemente te obligues a hacerlo una y otra y otra vez.
Sigue practicando, tu lenguaje corporal siempre puede ser mejor.
Dejando el lenguaje corporal, nunca adivinarás lo que, según investigaciones muestran, es lo más sexy del cuerpo masculino.