Señor mío y Dios mío, yo soy un testigo fiel de que Tú acompañas a los que amas. En todos los momentos de mi vida has estado conmigo y me has llenado de fuerza para enfrentar las dificultades. No me has dejado cuando las cosas se pusieron difíciles y todo venía en mi contra. No me dejaste cuando la enfermedad tocó la puerta de mi familia. En todas las pruebas de la vida me sostuviste y eso solo lo puedo agradecer al iniciar este día. Sé que esta jornada no va a ser la excepción, y que hoy estarás conmigo en todo momento. La vida se compone de muchos momentos y yo quiero asumirlos con valentía, sin miedo, confiando en que camino contigo y que de tu mano seré más que vencedor. Ya he visto cómo obras en mí, y sé que lo vas a seguir haciendo a medida que vaya enfrentando la vida. Tú cambias todo mi lamento en baile y me regalas la victoria sobre todas las cosas negativas que enfrento.
Me gustan las historias de vida. Todas. Las de personas que logran realizar sus sueños, las de aquellos que lo intentan, pero no lo logran, pero especialmente me gustan las de hombres y mujeres que son capaces de superar sus dificultades y problemas, las que logran salir de las peores situaciones y tener un proyecto de vida exitoso. Creo que es posible sacar muchas cosas buenas de nuestros momentos más difíciles, que muchas de las cosas que nos suceden dependen de las actitudes que nosotros mismos tomamos para afrontarlas. Por eso, hoy quiero que reflexionemos tres cosas importantes sobre este tema.
1. La resiliencia que nos haga capaces de encontrar en nuestro interior fuerza para superarnos y no dejarnos derrotar por las dificultades.
2. La solidaridad que se concreta en actitudes colaborativas y serviciales de entender que siempre podemos aportar algo a los demás.
3. El saber aprovechar las oportunidades que se nos genera. Siempre se puede vencer las dificultades. No te detengas, sigue adelante con tus sueños, con la idea de que pueden suceder cosas difíciles en el camino, pero con la certeza de que no caminas solo, sino que Dios te acompaña y te dota con lo necesario para que rompas cada uno de tus miedos y no te des por vencido ante los obstáculos, sino que sepas superarlos con su fuerza.
Dios, danis la fuerza para conseguir lo que deseamos y con fe nos hemos propuesto. Que no desistamos en nuestra carrera por cumplir nuestros sueños. Amén